Más allá de la media docena de pequeños hospedajes que existían entonces en la ciudad, el principal antecedente era el Hotel Provincial, una iniciativa estatal inaugurada en 1952 durante la gestión del gobernador Carlos Aloé. Concebido para alojar principalmente a legisladores, funcionarios y visitantes que llegaban a la ciudad por motivos políticos y gubernamentales, funcionó hasta 1978.