«No era lo que yo quería», admitió el candidato a la investidura. Porque la victoria del PP pudo ser «notoria», «inapelable», «rotunda» -todos estos calificativos los ha utilizado en su discurso- pero requiere de dos escaños prestados este martes o de cuatro abstenciones el jueves. O eso, o una repetición electoral que -de momento- se plantea tan solo como una hipótesis lejana. (La lejanía pueden ser dos meses). Hay un «proceso de diálogo abierto» con Vox pero ningún acuerdo cerrado.