Hace ya tiempo que los cabeceros del dormitorio han dejado de ser un simple complemento para convertirse en una de las piezas clave del dormitorio , aunque aún hay personas que prefieren prescindir de él. En estos casos, este artículo no es para ellas. Las que sí optan por el cabecero, saben -o deberían- que no solo enmarca la cama , sino que condiciona la percepción del espacio y puede transformar por completo la atmósfera. A la hora de elegirlo, la altura es uno de los factores más determinantes.