Costa Rica enfrenta un desafío silencioso, pero decisivo. Vivimos en un mundo cada vez más complejo, interdependiente y acelerado, mientras nuestras políticas públicas continúan diseñándose, en muchos casos, con herramientas del siglo pasado. El país discute por separado la productividad, la educación, la inteligencia artificial, el empleo juvenil, la seguridad ciudadana, el cambio climático o el desarrollo territorial. Sin embargo, estos problemas están profundamente conectados entre sí.