A finales de 2004 Ed Brubaker tomaba posesión de la colección regular de Capitán América tras una etapa errática que dejó al personaje en tierra de nadie. Tras el 11-S, John Ney Rieber intentó, sin mucho éxito, llevar al emblema de Estados Unidos a la lucha contra el nuevo enemigo, el terrorismo. Pero los continuos cambios de rumbo en la trama y los retrasos afectaron a la coherencia de la serie.