Vivimos rodeadas de listas. La lista de tareas pendientes, la de libros que queremos leer, la de ideas que apuntamos deprisa en una nota del móvil y olvidamos unas horas después. Saltamos de una aplicación a otra, respondemos mensajes mientras intentamos concentrarnos y, cuando termina el día, tenemos la sensación de haber estado ocupadas… pero no necesariamente de haber avanzado. La productividad ya no consiste en hacer más cosas, consiste en prestar atención a las importantes.