A las entidades les preocupa el control de costes, habida cuenta de que la actividad, tanto del balance como de los activos fuera del mismo, mantiene ritmos relativamente elevados. Las entidades financieras presionan a las consultoras y a otras compañías prestadoras de servicios profesionales para que, como consecuencia de la aplicación de la inteligencia artificial en sus procedimientos, rebajen el coste de los servicios contratados.