La Ciudad de Guatemala vive una de las transformaciones urbanas más aceleradas de su historia. Cada año surgen nuevos edificios residenciales, comerciales y corporativos que responden a la creciente demanda habitacional. Sin embargo, detrás de esta imagen de modernidad se está gestando una crisis silenciosa que podría comprometer la sostenibilidad de la capital en las próximas décadas. El problema se encuentra bajo nuestros pies.