El norte de Venezuela ha vuelto a recordar que la Tierra puede liberar, en cuestión de segundos, una energía acumulada durante generaciones. Dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5, separados por apenas 39 segundos, sacudieron amplias zonas del país, provocando el colapso de edificios, graves daños en infraestructuras y una emergencia de gran magnitud que obligó a movilizar a los equipos de rescate en varias regiones.