Si el juicio en sí mismo ya era bastante insólito, la condena al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, a dos años de inhabilitación ya indemnizar a Alberto González Amador –es decir, a su muerte institucional– aún ha sido más sorprendente. El resultado es que ha triunfado la estrategia del asesor y hombre fuerte tras Isabel Díaz Ayuso, el polémico Miguel Ángel Rodríguez, que incluso Aznar cesó por demasiado radical cuando era portavoz de su gobierno.