Sin venir a cuento, un tenista fortachón, de extremidades cortas y espíritu embravecido, se abre paso en las verdes praderas de Wimbledon y el público londinense lo celebra: –¡Pues qué bien! El protagonista de esta historia, este Arthur Fery (23) de quien nadie había oído hablar hasta hace diez días, había nacido en Sevres, a las afueras de París, pero se crió y creció como tenista en Londres, y cuando tuvo que escoger entre ambas nacionalidades, la francesa o la inglesa, se decantó por esta...