Tengo claro que los parones no son algo que me agradan. Así, cuando veo en la televisión un capítulo de una serie, una película o un programa (reconozco que con menos frecuencia que hace bastantes años), me molestan esos interminables momentos en los que tratan de colocarnos unos productos que las más de las veces no sirven para nada o, lo que es peor, uno admite desconocer su utilidad a pesar de encontrarse con ellos en numerosas ocasiones en los lineales existentes en los supermercados.