En Asunción de Quiquibey, una comunidad indígena mosetén del departamento de Beni, al noreste de Bolivia, los incendios forestales ardieron sin control durante meses el año pasado. Armados con palas, ramas de árboles y botellas de plástico de dos litros, los miembros de la comunidad hicieron todo lo posible por mantener las llamas a raya mientras el fuego arrasaba lentamente el cacao, la papaya y los plátanos que los miembros de la comunidad cultivan para sobrevivir.