Tiempo de lectura: 8 minutos El puesto se llamaba La Torta Feliz. El dibujo contrastaba con el nombre del platillo porque, aunque tenía jitomatito saliéndose por todos lados, se veía más pálido y raquítico. Y como para certificar que, en efecto, sí había algo de la alegría prometida en cada bocado, el rotulista colocó esa torta esmirriada en medio de una estela amarilla, de esas que se usan en las historietas para expresar sorpresa.