Hace cuatrocientos años, en un astillero de Estocolmo, comenzó la construcción del Vasa, el orgullo de la marina sueca. El rey Gustavo Adolfo estaba en guerra y dio órdenes a sus carpinteros navales de construir algo imponente. Siguiendo las instrucciones del rey, el Vasa fue diseñado con gran ambición, fuertemente armado y decorado con lujo.