En Veracruz el pueblo la consideran a la gobernadora, Rocío Nahle, como una persona, sin alma, ni corazón, insensible ante la desgracia, a la que solamente la mueve la ambición por el poder y el dinero. Ella ha operado persecución de periodistas, que al final los lacayos los han asesinado. Y su gobierno calla, nunca acepta su responsabilidad.