El 10 de diciembre de 2015, Mauricio Macri bailaba y cantaba en el balcón de la Casa Rosada. Asumía la presidencia de la nación luego de dos mandatos consecutivos de Cristina Fernández de Kirchner. Horas antes, mientras se despedía en una Plaza de Mayo repleta, Cristina había advertido sobre “el aleteo de los buitres” que sobrevolaban la Argentina. Los funcionarios del área económica recibieron una orden clara del nuevo presidente: pagarles al contado a los fondos buitre.