Durante más de cincuenta años, el futbol intentó conquistar a Estados Unidos. Le llevó ligas, estrellas, campañas de marketing y miles de millones de dólares. El interés siempre parecía temporal. Y seamos francos, a nivel audiencia, el interés sigue siendo paupérrimo. Pero, hay que admitir que este verano fue distinto. Es estima que para el final de la copa del mundo más de ocho millones de personas asistieron a los partidos del Mundial en México, Estados Unidos y Canadá.