El reciente anuncio de un memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán, orientado a reducir uno de los focos de mayor tensión en los últimos años en Oriente Medio, deja una reflexión que trasciende fronteras: ningún interés político, económico o estratégico puede justificar el costo humano de la violencia. Durante décadas, la relación entre ambos países ha estado marcada por la desconfianza, los enfrentamientos y las disputas geopolíticas.