El otoño y el invierno en Galicia son sinónimos de lluvia, frío y viento. Ese es el 'buen tiempo' que se debe esperar en esta parte del año. En ocasiones, la virulencia de la naturaleza deja espectaculares estampas y, otras veces, es el reguero de incidencias el que se vuelve protagonista. Para ejemplo, las imágenes de la playa de Canido nevadas allá por el 1987 son, hasta hoy, irrepetibles y espectaculares.