Durante décadas, contratar fue un ejercicio geográfico. Las empresas buscaban cerca porque no había otra opción real. El trabajo remoto rompió esa lógica, pero lo que está pasando hoy va más allá de la flexibilidad: es una competencia abierta por habilidades, sin fronteras y en tiempo real. Lo que cambia el panorama no es solo que las empresas globales lleguen a México a buscar talento. Es que las propias empresas mexicanas están haciendo lo mismo hacia afuera.