La nanomedicina aplicada a la liberación de fármacos se ha consolidad como una de las áreas más prometedoras de la innovación farmacéutica contemporánea. Su capacidad para diseñar sistemas de administración más dirigidos, con mayor biodisponibilidad y menor toxicidad sistémica, está impulsando el desarrollo de tratamientos más eficaces en patologías complejas como el cáncer, enfermedades neurodegenerativas o trastornos inflamatorios crónicos.