En Figueruelas “está todo manga por hombro”. El centro cívico, las piscinas, los garajes, los comercios, los parques… Pero el esfuerzo de sus vecinos a lo largo de esta madrugada ha permitido despejar de agua aquellas estancias que quedaron completamente anegadas. Es el caso de los garajes de la urbanización donde residen Laura o Pili después de que el agua se colara por el cuarto de calderas con una altura que alcanzó “hasta el tobillo”.