En Luján de Cuyo, Mendoza, tres amigos desarrollaron MAAL, una bodega construida con materiales reciclados que se convirtió en un caso singular de arquitectura sustentable y producción vitivinícola. El proyecto fue presentado como una experiencia que combina vino, diseño y reutilización extrema de materiales. Según informó La Nación, en un artículo firmado por Andrea Calderón, la iniciativa creció de manera progresiva hasta transformarse en una bodega reconocida por su enfoque innovador.