El andaluz tiene, históricamente, algo que decir. Otra cosa es que quiera. Otra cosa es que se le escuche. Ha pasado siempre. El sur, la periferia, tienen esa herida con la voz. A veces pienso que la calma que se nos achaca no tiene tanto que ver con los clichés del buen tiempo o la cultura milenaria, sino con la de los cuerpos acostumbrados a que no les hagan mucho caso. Nos ha pasado a todos: primero te enfadas, luego te da desidia y te pones a hacer tus cosas. Esperas.