“Si hoy me da miedo que me pare un policía, ahora imagínate que me pare y que mi licencia diga ‘no ciudadano’”. La voz se quiebra un poco durante la conversación con este inmigrante con un caso de asilo político en curso que vive en el sur de Florida y que, por seguridad, pidió no revelar su nombre. Tiene que renovar su identificación (ID) el próximo año y, lo que antes era un trámite rutinario, ahora le genera ansiedad.