A comienzos de los años ochenta y ante la creciente demanda de crédito por parte de sus clientes, Falabella decidió crear la tarjeta CMR, una revolución en el mundo del retail en ese momento. CMR se convirtió rápidamente en un éxito y más tarde Falabella decidió crear un banco, con el propósito de consolidar su oferta de productos y servicios financieros destinados a las personas.