Bitcoin atraviesa uno de los momentos más particulares de los últimos meses. Después de haber retrocedido más de 50% desde sus máximos históricos, la principal criptomoneda del mundo parece haberse quedado sin dirección clara. El mercado se encuentra atrapado entre la incertidumbre macroeconómica, la cautela de los inversores y la falta de catalizadores concretos.