¿Por qué alguien decide empezar a escribir? ¿Existe un clic? ¿Un momento? Para algunos, como el escritor Haruki Murakami, que tuvo una epifanía durante un partido de béisbol (este ejemplo me lo robé del libro que estoy reseñando), está claro. Para otros puede ser una fantasía infantil derivada de la curiosidad de leer historias, simple necesidad o cualquier cosa, un acto más, mediocre e inconexo. ¿Pero por qué escribimos?