Los expertos sitúan este concepto en pleno siglo XXI, como una categoría construida a partir de la observación y la exclusión . No hay una lesión visible en el intestino, no hay marcadores autoinmunes, no hay reacción alérgica inmediata. Y, aun así, hay síntomas. Esa combinación, ausencia de pruebas objetivas y presencia de malestar real es, probablemente, una de las más difíciles de manejar tanto para el paciente como para el profesional.