Esta historia arrancó en octubre de 2020. La Conselleria de Calidad Democrática del anterior Govern del Botànic inició de oficio la exhumación de una fosa en el cementerio viejo de Benissa donde deberían hallarse los restos de cinco brigadistas internacionales fallecidos en plena Guerra Civil, entre enero y marzo de 1938, de procedencia polaca, italiana, francesa y austriaca.