Hace unos días, con un grupo de amigos en la sobremesa, hablamos sobre el problema que día sí, día también, ocurre en nuestro país sobre el acceso a la vivienda, principalmente por los más jóvenes, y es que en los últimos años ha ganado tracción en nuestro país, un debate recurrente en el análisis económico del bienestar: si las generaciones actuales, pese a mayores niveles de empleo agregado y participación laboral, disfrutan de una calidad de vida real superior a la de sus padres.