Hay que confesar que pensar en cuál es la mejor hora para comer proteína es una pregunta más que válida, sobre todo cuando casi todos los días se habla de ella en los titulares, sobre todo por sus beneficios y las formas más óptimas de consumirla –¿hola, queso parmesano?–, pero casi nunca se menciona en qué momento del día deberíamos comerla. Muchos de nosotros consumimos proteínas de la forma clásica: de golpe en la cena, o tomándolas rápidamente en un batido.