La naturaleza ha sido su laboratorio, las abuelas sus maestras, las plantas medicinales sus instrumentos, y la flora y fauna de su entorno sus objetos de estudio. Cuando eran niñas no sabían lo que era vestir una bata blanca o manipular un microscopio, pero observar a las aves, bañarse en el río y escuchar los relatos de sus pueblos las preparó para llegar a la universidad y convertirse en las primeras científicas de su familia y, en muchos casos, de sus comunidades.