Pero, así como sucede con el bienestar, no puedes simplemente fabricar una cultura positiva. Se necesita que los líderes se involucren de manera activa. Ahí es donde entras tú. El liderazgo no es gestión; se trata de conectarse profundamente a nivel humano, inspirando un viaje colectivo hacia una visión compartida. La risa, en este ámbito, sirve como un lenguaje universal, rompiendo las barreras culturales y jerarquías para tejer un entorno rico en confianza, apertura y respeto mutuo.