Llegué a San Luis Potosí el viernes y no he parado de recorrer destilerías, vinícolas, cervecerías artesanales y proyectos gastronómicos. Esta es una oportunidad para reencontrarme con este singular estado del Altiplano mexicano, en el que la producción mezcalera se entremezcla con una diversa y sólida oferta vitivinícola. La última vez que estuve aquí fue en 2019 y confieso, querido lector, que el panorama actual me tiene boquiabierto.