Los videos de Jesica Cirio indicando, con las uñas pintadas a la perfección, la intimidad del vestidor-tesoro de la casa que compartía con su exmarido Martín Insaurralde, estallaron en un cruce de intereses que involucran infinitas dimensiones de la vida pública. Todas oscuras. La razón es evidente. El apellido Insaurralde opera como un distribuidor capaz de conducir hacia rincones muy variados en los que se entrelazan el poder y los negocios. Insaurralde es juego. Insaurralde el fútbol.