Durante meses, periodistas de televisión, prensa escrita y medios digitales han seguido el rastro de lo que muchos consideran uno de los mayores escándalos de corrupción de los últimos años en Ecuador: la compra de generadores eléctricos para enfrentar la crisis energética de 2024. Un contrato millonario que prometía aliviar los apagones terminó convertido en una investigación sobre sobreprecios, equipos usados y posibles responsabilidades políticas en las más altas esferas del Gobierno.