El mundo del rock está plagado de casos donde presuntos impostores han llegado demasiado lejos. No hace falta ser la mayor estrella del mundo: incluso gente como Mike Portnoy (Dream Theater, etc.) han tenido su sana dosis de tipos más o menos enajenados que se hacían pasar por ellos por diversos motivos. Pero dentro de la mitología del rock, no exenta de leyendas urbanas más o menos agradables de creer, existen casos en los que el impostor había acabado -de facto- formando parte de la banda.