En un país donde la buena comida forma parte de la identidad, la pechuga de pollo se ha ganado un lugar privilegiado en la cocina diaria de muchos puertorriqueños. Ya sea a la plancha, guisada o desmenuzada en una ensalada, este corte magro es mucho más que un ingrediente práctico: es una pieza fundamental para mantener una alimentación saludable, controlar el peso y cuidar el corazón.