Hace poco más de 15 años se contaba en la Policía de Seguridad Aeroportuaria la anécdota sobre un operativo antidrogas en la que el grupo de asalto quedó frente a soldaditos narcos que con fusiles M4 en mano custodiaban un galpón de acopio de cocaína. La reacción de esos vigilantes fue inmediata, arrojaron al piso esas armas que le hubiesen dado un buen volumen de fuego defensivo y se entregaron.