Después de someterse a cirugía, radiación y tres terapias diferentes, Scott Goedeke enfrentó una dura realidad: el cáncer que apareció por primera vez en el paladar de su boca se había extendido a un ganglio linfático en su cuello. Por lo tanto, el consultor de atención médica de 58 años de edad acordó un tratamiento experimental que emplearía sus propias células para destruirlo.