Las mascotas de los mundiales son mucho más que personajes diseñados para vender recuerdos o acompañar campañas publicitarias. A lo largo de las décadas se han convertido en símbolos visuales capaces de representar la identidad de un país, resumir un momento histórico y conectar emocionalmente con millones de aficionados alrededor del planeta. En México, esa tradición ha dejado figuras que todavía forman parte de la memoria colectiva.