Debut en la dirección de Robert Benton, que, junto a David Newman ya había escrito dos grandes guiones de la historia del cine, los de Bonnie and Clyde (1967) y El día de los tramposos (1970). En esta ocasión, e igualmente junto a su inseparable guionista, ofrecen una curiosa visión de las consecuendas de la Guerra Civil Norteamericana. De este modo, seguimos al joven Drew Dixon, invitado a evitar el reclutamiento por su propia familia, la muerte un hijo y hermano en la contienda ya es suficiente.