Cada verano se repite la misma escena en numerosos puntos de España: centros de salud y hospitales afrontan las vacaciones de sus profesionales con dificultades para cubrir sustituciones, plantillas reducidas y una demanda asistencial que, lejos de disminuir, aumenta de forma significativa en determinadas zonas. Un escenario que, según denuncian desde la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), se ha convertido ya en un problema “crónico” del sistema sanitario.