Un estudio reveló una conexión inesperada entre la alimentación durante la gestación y las consecuencias en el recién nacido; los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) maternos elevan el riesgo de asma infantil. No se trata únicamente de un factor genético, pues la carencia de nutrientes y el estrés moldean los pulmones del bebé en desarrollo.