Lionel Messi se equivocó. La del martes no fue la primera vez que lloró dentro de una cancha como dijo en una de las tantas entrevistas que dio en la zona mixta. Fueron otras lágrimas estas, de desahogo, de emoción, de liberación. Pero hace dos años, en Miami, en la final de la Copa América 2024 contra Colombia había entregado, hasta acá, una de sus imágenes más fuertes.