Javier Milei retrocedió obligado en el caso Adorni. Se resignó a entregarlo después de un trimestre a puro costo y esa decisión no es inocua en el balance de poder. Como nunca antes, el recambio de un funcionario alteró la posición política del Presidente hacia adentro del Gobierno, en la competencia con sus adversarios y, sobre todo, en la relación con el electorado. No es la primera vez que se ve forzado a un repliegue. Pero la regresión esta vez fue de otro calibre.