La sencillez de la pizza, un manjar compuesto originalmente de masa horneada, queso y en ocasiones tomate, hace pensar que ha sido un plato que ha acompañado al ser humano desde milenios. La realidad, sin embargo, es que esta variedad gastronómica apenas tiene doscientos años y, hasta el siglo XIX, fue una comida despreciada por gran parte de la sociedad italiana, que no perdonaba sus orígenes populares en el Nápoles del siglo XVIII.