Los desaparecidos no están muertos. Sencillamente, no están. Ni aquí ni allí. No están. Alberto San Juan: “Que la Iglesia encubra sus abusos es una trama corrupta. Tapar un delito es delito” Por eso, a la pregunta de si está Lorca muerto, la respuesta más literal, y a la vez la más simbólica, es que no lo sabemos. A Lorca se le presupone en Alfacar (Granada), pero su condición de enterrado sin tumba —asesinato oculto del fascismo, como tantos otros miles— le hace ser un desenterrado constante.